Cuando estamos confundidos, vacilantes, indecisos, sin una idea clara de hacia donde dirigirnos, es tiempo de guardarnos, de aquietar la mente, estar en calma, alejarnos del ruido y la multitud. El silencio puede ser irritante al principio, difícil de transitar, pero es el camino para que surja de nuestro interior esa fuerza que nos incita inequívocamente hacia el verdadero sendero.
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